sábado, 4 de octubre de 2014

3ª Edición "Foto-Autor"

Francisco Flores

El fotógrafo Francisco Flores Seguel de la comuna de Maipú, es egresado de la carrera de Fotografía Periodística en el Instituto Alpes, actualmente se encuentra desarrollando su tesis para obtener el título de Reportero Gráfico.

Fotográficamente le gusta trabajar reportajes,  tanto de personas o lugares, le gusta conocer realidades crudas, pare poder mostrar a la gente, a manera de crítica y de promulgación de lo que acontece. Le gustan las historias que éstas tienen y por eso las cuenta visualmente.

Galilea

En el trabajo  Galilea  la intención fotográfica es evocar cierta nostalgia en las personas que conocieron estos lugares en su pleno apogeo, y por otro lado crear un interés visual en conocer estos lugares, ya que son un ícono de lo que fue el comercio en la ciudad de Santiago. Son fotografías solitarias, de galerías que fueron olvidadas, pero que siguen allí, latentes.

Técnicamente Francisco trabajó con diafragmas cerrados, para que estuviera todo a foco, con Iso alto, ya que las galerías de Santiago en sí son oscuras, y con poca entrada de luz. Las velocidades variaban, pero procuraba trabajar con velocidades bajas para poder captar mejor el ambiente.

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Mario Téllez 

Mario Téllez, 42 años,  Diseñador Gráfico de profesión. Actualmente estudia fotografía Periodística en Arcos. Si bien desde hace mucho está vinculado a la fotografía fue a partir del año 2011 que comenzó a fotografiar “En la calle”, principalmente la incipiente aparición de movimientos sociales. 

Colaboro con imágenes para Demotix, Citizenside y Getty Images, donde muchas de sus fotografías han sido publicadas en medios internacionales como The Guardian, Time LightBox, The Figaro, El País, The Marker, Así como también en Revistas nacionales como CNTC - Chile y Vortexx Magazine.

“Fotografiar la oscuridad como si fuese de día, no quise contar una historia, solo plasmar en fotos la magia de la noche. Esta es la oscuridad iluminada naturalmente con la luna...”  Este es el reflejo de mi forma de ser y de actuar, inundarme en el silencio y la tranquilidad de la oscuridad iluminada.

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3ª Edición "Ensayos"

Pablo Baeza

Pablo Baeza nace en Santiago y actualmente tiene 25 años. Comienza a sensibilizarse con la fotografía cuando cursa cuarto año básico, gracias a una pequeña cámara de juguete, pero funcional. Después decide  usar, clandestinamente, las Zenit de su padre, por varios años.

Al crecer y tener que optar por una carrera, elige Derecho, donde llega a tercer año. Aquella decisión forma parte de su proceso de descubrimiento personal donde, finalmente, se da cuenta que las comunicaciones y lo social son las motivaciones de su vida, ya que la idea de ser abogado, es algo demasiado estructurado para él. 

Cuando deja la facultad de Derecho, decide trabajar con el objetivo de comprar una cámara digital para registrar lo que más le llama la atención de la sociedad: las carencias. A partir de ese momento, con el apoyo y enseñanzas del fotógrafo y amigo colombiano, Sebastián Mejía, mejora y pule su técnica.

Entra a estudiar Periodismo en la Universidad Alberto Hurtado, donde actualmente realiza su tercer año de carrera.

“Creo que la experiencia más bella que he tenido, gracias a la fotografía, fue realizar una serie sobre la indigencia en Santiago. El concepto buscaba plasmar gráficamente la dignidad de los sin hogar físico. Dicha serie fue expuesta en la Biblioteca Viva en Mall Plaza Tobalaba”. (P.Baeza)

Actualmente se desempeña como fotoperiodista 
ayudante en Puroperiodismo.cl, el medio de prensa digital de la Universidad Alberto Hurtado. En este medio, Patricio Contreras, editor de Puroperiodismo, le da la oportunidad de dar los primeros pasos en el hermoso oficio del fotoperiodismo.

Bucalemu

Bucalemu, que en mapudungún significa Bosque Grande, es un balneario de la provincia de Paredones, sexta región, conocido por sus playas y actividades típicas que podemos encontrar en el litoral central y de la sexta región. Pero hay elementos en este poblado que lo hacen un tanto especial. 

Cuando llegamos a un lugar nuevo y turístico solemos observar como fuerinos, es decir desde una perspectiva exógena al sitio. Es cosa de pasar por los principales balnearios del país y observar el comportamiento del turista. Pero, si hacemos el ejercicio de impregnarnos de la identidad propia del lugar que visitamos, se nos presenta un mundo que hasta ese momento no se nos hace visible.

La presente serie intenta plasmar austeramente el “lado B” de este hermoso poblado, desde la visión de un turista que hace el absurdo esfuerzo de parecer oriundo del sector. Extraer en imágenes los momentos y paisajes más cotidianos, aquellos ocultos ante las narices del turista neófito y que no son precisamente realidades creadas en favor de lo estético que estamos acostumbrados a ver los citadinos turistas. Ejemplo de ello: a pocas personas les hace ruido que el nombre de Bucalemu signifique bosque grande, y de bosques nativos nada, solo empresas forestales.

Es un intento, algo inocente, de rescatar una parte de nuestra idiosincrasia chilena, absorbida por lo de afuera. Esto es lo que hace especial a Bucalemu; mantiene tradiciones de un pasado que ya no existe en otros lugares similares. Ya está perdida la identidad indígena del lugar, y ahora se resiste, silenciosamente, a perder su segunda identidad, la criolla.

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Víctor Pérez 

Víctor Pérez nace en Puerto Octay, Región de los Lagos en 1984. Estudió Psicología en la Universidad de Chile, trabajó 3 años como psicólogo cuando decidió dejarlo y dedicarse por completo a la fotografía que comenzó a practicar de manera autodidacta desde el año 2010. 

Desde hace 2 años se dedica a desarrollar proyectos personales principalmente enfocados en explorar a través de sus imágenes el paisaje urbano. Actualmente reside en Francia donde compatibiliza su trabajo personal y comercial como fotógrafo de arquitectura. 

“Ha terminado el verano”

Víctor vivió su infancia en Rupanco, una zona rural en el sur de Chile situada a casi 80 kilómetros de Osorno, la ciudad más grande de la provincia. La mayor parte del tiempo que pasó ahí fue durante el verano en casa de sus abuelos, casa que más tarde se convertiría en la de sus padres. 

Históricamente esta región ha sido una zona de pequeños agricultores de distintos orígenes, sin embargo durante los últimos diez años la vida de las familias que viven en el sector ha ido cambiando drásticamente. Muchas de las cosas que se hacían cuando niños ya no existen. La llegada de empresas forestales y de explotación agrícola han transformado
el paisaje para siempre. La agricultura de pequeña escala que permitía vivir y trabajar a más de mil personas en el sector está siendo reemplazada vertiginosamente por una agricultura industrial. Así mismo, las riberas del lago, cuya finalidad era ser el atracadero de las pequeñas embarcaciones locales de pesca, se fueron llenando de turistas y poco a poco las personas fueron migrando a la ciudad dejando atrás casas abandonadas, escuelas, canchas de fútbol e iglesias, espacios que solían tener un uso comunitario. 

En este paisaje verde, pero al mismo tiempo semidesértico continúa viviendo su familia; hoy al tratar de volver a esa infancia, son estas imágenes las que actúan como un puente entre su presente y su pasado, materializando aquello que se ha ido desvaneciendo.

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María Paz Basso Aguilera

Fotógrafa Valdiviana quien a través de su afición por el cine, ingresa a su actual profesión. En el año 2009 comienza la carrera de Artes Visuales en la Universidad Austral de Chile, pero  siente  la necesidad de centrarse completamente en la fotografía,  por lo que en 2011 se traslada a Valparaíso para estudiar Fotografía Profesional en IP Arcos de Viña del Mar. 

Las temáticas planteadas en sus fotografías tienen relación con la búsqueda de una identidad en un contexto en el que todo está regulado por  el mercado, Una búsqueda que se hace contemplando una  vida rutinaria y  la soledad en una era híper-conectada y globalizada, la realidad como un gran acuario escenificado en el cual ya está todo predeterminado.

Descripción serie

A través de puestas en escena con diferentes mujeres jóvenes la siguiente serie retrata el ensimismamiento como síntoma de una sociedad que nos satura con demasiada información, que nos  presenta una realidad maquillada e ilusoria difundida a través de diversos dispositivos subjetivadores y medios de comunicación. Provocando un desinterés por tener un contacto real y efectivo con lo que nos rodea. 

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3ª Edición "Reportajes"

Miguel Hidalgo Espinoza

Fotógrafo independiente, cursa sus estudios en Escuela de Imagen y Comunicación Alpes. Asiste al fotógrafo Andrés Figueroa en época académica hasta la actualidad. Participa junto a Colectivo Niebla (ex-miembro fundador) en intervenciones urbanas y la Primera Muestra de Fotografía Urbana en Galería Nemesio Antúnez y Sala Alpes 13. Actual miembro del Colectivo Amnésicos. Fotógrafo encargado del registro en el libro “Conmemorando a nuestros muertos - Festividades y ritualidades en el Día de Difuntos” de las antropólogas Francisca Fernández y Francisca Michel, publicado en Agosto de 2014. Tiene especial interés en el desarrollo y trabajo de organizaciones sociales, artístico-culturales, registrando carnavales y movilizaciones.

Conmemorando a nuestros muertos
Festividades y ritualidades en el Día de Difuntos

El relato de imágenes presentado a continuación, es parte del libro recientemente lanzado; “Conmemorando a nuestros muertos - Festividades y ritualidades en el Día de Difuntos” (autoras Francisca Fernández y Francisca Michel, Antropólogas) que nos cuenta cómo es que vemos, sentimos y vivimos la ausencia de nuestros seres amados, hallando en “el Día de Todos los Santos” sentimientos y ritos que se encuentran y desencuentran, entre el pesar y la celebración.

Esta visión de la muerte como tal, encuentra antiguas ceremonias de reunión con nuestros muertos, ofreciendo para su pronta visita; globos, serpentinas y mistura, mesas con las que fueron sus preciadas comidas, bebidas, fotografías, colores, y objetos que estén íntimamente ligados a lo que fue la vida e historia de nuestros muertos, haciendo de este momento una festividad en que coincidimos bailando con sus almas y musicalizando su partida. Contrastando encontramos una cultura occidental, que defiende religiosamente la solemnidad silenciosa y su estricto color oscuro.

Estas fotografías fueron tomadas el 1 de Noviembre de 2013, en Cementerio General de Santiago y Cerro Chena, San Bernardo. Participaron diversas organizaciones Andinas de Santiago.

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Salvador  Sáez  Alvarado

Salvador  Sáez  Alvarado es egresado de fotografía periodística y publicitaria  del Instituto los Leones , actualmente   colabora con el diario la hora y la cuarta y es partícipe de una página web llamada fotodocumenta.cl junto a otros fotógrafos.

Señala el Fotógrafo:

“Me aburrió la ciudad y su cero preocupación por sus pares”, así respondió don Teo cuando se le preguntó por qué tomó la decisión de escapar de la ciudad y vivir en un lugar tan apartado de la gente. Don Teo no utiliza dinero, nada de lo que consume es comprado, todo lo siembra o lo cría. Mientras relata su historia, me hace una extraña invitación y me dice “vamos a comprar al supermercado”; yo no entendía, porque habíamos salido fuera de la casa y entramos a su huerto. De ahí sacamos papas, arvejas y otras cosas para cocinar una cazuela. Luego dice ” vamos a comprar el jugo”, salimos y  llegamos a los manzanales, con un palo golpea el tronco del árbol y comienzan a caer los frutos, los pusimos en canastos y las llevamos a una de las casas.  En ésta tenía una prensa para sacar la sidra de las manzanas. Comenzamos a hablar sobre innumerables temas y finalmente me confiesa que para cerrar sus días toma su guitarra o el acordeón y le canta a su mujer y su padre.

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domingo, 3 de agosto de 2014

2ª Edición "Foto-Autor"

Consomi


Nace en Valparaíso a fines de la década del 60.
A finales de la década de los 80, realiza estudios de biología en la universidad de Playa Ancha y en la Católica de Valparaíso. Ya en la década de los 90, la fotografía comienza a formar parte de su día a día, gracias al regalo de su novia de aquel entonces: Una Zenit 12xp con el clásico lente 58mm f2.
Autodidacta en el aprendizaje, sus primeras tomas fueron a quien, por esos días, era su compañera e inspiración, retratos que fueron como un presagio de lo que sería su trabajo autoral los años siguientes, capturando a sus “musas de siempre” en imágenes íntimas y, como él lo dice, en “una suerte de rito con la luz y el espacio”.
Durante 15 años realiza trabajos de fotografía publicitaria para reconocidas marcas del mercado internacional. Desde el 2005 ha participado en numerosas exposiciones, individuales y colectivas, siendo la última de ellas el año 2013, como parte de la residencia artística en fotografía de Matt Siber, en el marco de las actividades del Festival Internacional de Fotografía de Valparaíso (FIFV).
Actualmente se desempeña como docente del instituto profesional ARCOS de la ciudad de Viña del Mar.

“San Enrique 1142”

Al alero del espacio que fuera la casa, hoy en estado de semi-abandono, de la madre y abuela del autor, ambas fallecidas repentinamente el año 2013, y cuya consecuencia es un estado melancólico bastante particular, Consomi retrata a sus ya conocidas modelos, esta vez de una forma más superflua, para devolver a la vida, la intimidad del espacio que el fotógrafo utiliza como locación, dando suma importancia a esos rincones que compartieron las personas responsables de su existencia.
Reencontrarse con este espacio que cobijó a dos de las mujeres más queridas de su vida, según el artista, y documentar y registrar aquellos rincones, ha sido en cierta forma un desafío como creador de imágenes, algo que sólo póstumo a sus partidas lo llevó a cabo.
Deambular este ambiente, para Consomi fue una terapia, una especie de exorcismo a las tristezas que insisten en maltraerlo.
“Entre estos aires, donde es mezquina la luz,
en donde el polvo todo lo opaca,
entre los deformes reflejos de añosos espejos,
entre calendarios y relojes detenidos,
mis retratadas levantan la vida de lo que no quiere sucumbir.
Algunas veces ya ni veo.” (Consomi)

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Emilio Fuentes Traverso 


Emilio Fuentes Traverso nace en Chile en el año 1983. En el año 2010 se titula de Pedagogía en Biología en la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, compatibilizando su profesión con diversas actividades fotográficas. Desde el año 2006 ha participado en exposiciones colectivas y concursos organizados, entre otros, por revista Paula, Radio Zero y UNICEF, logrando exponer algunas de sus fotografías en diversos puntos de Santiago como Galería Animal, Museo de la Memoria, Matucana 100, GAM, Estación Mapocho y Galería Sofá. Actualmente, forma parte de la Segunda Antología Chilena de Fotografía Joven 2012-2013 organizada por Fotoespacio, además de realizar un taller de fotografía digital con estudiantes secundarios, culminar un diplomado en fotografía digital en la Pontificia Universidad Católica de Chile y cursar un magíster en estudios de la imagen en la Universidad Alberto Hurtado.

“Taxonomía“

El proyecto es una clasificación propia de un extenso cuerpo fotográfico, cuyo eje común es la superposición de imágenes de revistas o fragmentos de ellas, previamente escaneadas, sobre el registro inicial. Este procedimiento permite la creación de nuevos escenarios, forzando la convivencia de imágenes descontextualizadas que luego de la edición son recontextualizadas en un nuevo encuadre mezclando temporalidades.
La interacción entre los opuestos, fondo y figura de las fotografías, propone un giro en el sentido de la imagen, donde ese mostrar propio se desplaza desde el registro del núcleo familiar hacia la crítica ambiental
del entorno y cuyas fotografías, intactas en el tiempo, vuelven a cobrar valor al incluir fragmentos externos capaces de transformar la vida existente en la imagen.
La generación de contradicciones a través de la presencia de cosas juntas que no van juntas; la mezcla componentes que exhiban conexiones capaces de comunicar; la negación de situaciones y ambientes mediante el acoplamiento de una imagen sobre otra, tratando de huir hacia la fantasía, y crear desde la lógica o no, proponiendo un quiebre,  discontinuidad y un shock perceptivo en el observador, se transforman en los objetivos principales del proyecto.
El registro inicial de las fotografías, tiene como lugar físico, locaciones en las comunas de Macul y Peñalolén. En esta última, se inicia la inquietud por fotografiar desde sus paisajes físicos y urbanos, hasta el círculo familiar que habita en ella. La mayoría de los ambientes registrados en ambas comunas, constituyen un espacio de tránsito y acciones cotidianas desde la niñez. 
De la clasificación se desprenden cinco grupos fotográficos: Clan, Jardín, Aéreo, Intervenidos y Nativos. Todos ellos muestran un recorrido que va desde el registro del entorno próximo, hasta el encuentro con ambientes lejanos en un cuerpo de fotografías que presentan diversos paisajes naturales, no intervenidos por la acción humana, capturados durante el viaje al interior del país.

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